TESTIMONIO HNA.PATRICIA ROJAS
MINISTRA DE LOS ENFERMOS DE SAN CAMILO


Soy la primera de dos hermanos, tuve la gracia de recibir formación cristiana, forjándose en mi deseos de santidad, de compromiso eclesial y de testimonio en el mundo. Participé del Movimiento de la Legión de las Pequeñas Almas y en el año 1992 los caminos de Dios me condujeron hasta el Hospital de la Pontificia Universidad Católica para realizar una Estadía de Perfeccionamiento en Kinesiología cardio- respiratoria. Permanecí así ejerciendo la profesión, cuando en el año 1995 vi llegar 3 religiosas al hospital; al inicio, me mantuve distante, hasta que al año siguiente me comenzó a llamar la atención la manera de ser de ellas, la participación en las Misas del hospital; comencé a establecer amistad con ellas y a preguntarme si yo no estaba llamada también a llevar una vida de consagración. Pude realizar mi formación en Italia y Brasil. El 2 de Junio del año pasado realicé mi Profesión perpetua y actualmente soy responsable de la pastoral Vocacional de nuestra comunidad.


TESTIMONIO DE LOS PADRES DE UNA RELIGIOSA


Como padres, ¿qué sentimientos experimentaron cuando vuestra hija les comunicó que había optado por la Vida Religiosa?

Al comiezo fue sufrimiento y gran dolor. El buen Padre Hugo Cornelissen decía: "el llamado a una vocación debe vivirse así, pues caeríamos en el orgullo y vanidad que Jesús se haya gijado en su hija para que sea su esposa"

Así en el libro Mensaje fui encontrando consuelo con las palabras de Jesús: "Hoy me das mucho. Es un pedazo de carne viva que arrancas de tu humanidad" (19 - 06 - 68). Allí encontramos el consuelo que en poco tiempo se convirtió en gozo y alegría sin límites, de ver nuestra querida hija Patricia caminar libremente, convencida y feliz con su nueva familia.

¿Cómo han acompañado su consagración?

En primer lugar con la oración para ella y toda su comunidad, para que tengan una gran santidad y sea fiel al llamado de Jesús. Rogándole a la Santísima Vírgen con el rezo del rosario para que siempre la acompañe y la guie por la senda que la conduzca al respeto y cumplimiento de los principios del apostolado de la madre María Doménica, que sirva con alegría y generosidad a los enfermos. Respetando, comprendiendo y aceptando su decision de consagración.